Jamón durante el embarazo

noviembre 19, 2020
noviembre 19, 2020 admin

Jamón durante el embarazo

La toxoplasmosis es una enfermedad causada por la bacteria toxoplasma gondii. Esta bacteria puede ser transmitida a las personas por la ingesta de carne cruda o insuficientemente cocinada.

En la mayoría de casos, la toxoplasmosis pasa desapercibida debido a que los infectados no suelen presentar síntomas. Sin embargo. supone un riesgo para las mujeres embarazadas ya que puede infectar al feto, que puede ser gravemente afectado como consecuencia.

La probabilidad de transmitirle la infección al feto aumenta según avanza el embarazo, aunque resulta más peligrosa en el primer trimestre de gestación.

Por todo ello, muchos ginecólogos recomiendan eliminar alimentos crudos, mal cocinados o mal curados de la dieta de las embarazadas con el fin de prevenir esta enfermedad. Cabe comentar que algunas mujeres embarazadas son inmunes a la infección por toxoplasma gondii debido a infecciónes anteriores al embarazo, y por tanto no tienen peligro de contraer la enfermedad, aunque se calcula que sólo son un 15% de las embarazadas.

El consumo de alimentos curados es una cuestión compleja para la que todavía no hay una opinión unánime, pero numerosos profesionales sanitarios coinciden en que las siguientes pautas de prevención son todas ellas válidas:

  1. No comas jamón, embutidos ni carnes realizados de manera artesanal en matanzas tradicionales o caseras. Aunque el animal se analice, no todas las partes se controlan y esta bacteria se encuentra en quistes que no tienen porque estar presentes en la zona analizada.
  2. Asegúrate que el fabricante pasa todos los controles de calidad impuestos por sanidad. Investigadores de las universidades de Granada y Valencia concluyen que el método tradicional de salado para la producción de jamón serrano asegura la total eliminación del parásito, “siempre que se respete el período de maduración que marca la normativa vigente”. Nuestra empresa está avalada con controles de calidad rigurosos como IFS o ISO que certifican que todas las exigencias a nivel sanitario se cumplen.
  3. Congela el jamón durante 10 días a -22 grados. Esta es la temperatura que recomiendan los expertos ya que la bacteria no sobrevive, pero cuidado: no todos los congeladores alcanzan esta temperatura. No te confíes y compruébalo.
  4. Cuanto más largo es el proceso de curación, menores son las probabilidades de ser contagiado por esta bacteria ya que el proceso ayuda a su eliminación. Te recomendamos nuestro jamón Gran Pardal que tiene como mínimo 18 meses de curación pero por lo general suele superar los 20 meses.

Sobretodo, no olvides consultarlo con tu ginecólogo para poder disfrutar de nuestro mejor jamón con toda la tranquilidad.

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